Este Rallye era muy importante
para mí, aunque de cara al campeonato no me afectaba
puesto que ya teníamos los dos resultados de coeficiente
seis, quería ganar el Rallye para poder entrar
en su palmares junto a mi padre y mi hermano.
En el primer tramo, San
Juan, empezaba a mantener un ritmo alto de carrera, lo
que no quitaba sus correspondientes sustos. En meta lograba
bajar 3 segundos el tiempo del año pasado, aunque
perdía 1’3, con respecto a Oliver.
Llegaba a Monte Pavón,
un tramo que me gusta mucho y, aunque es favorable al
4x4, creía que podía estar por delante del
Córdoba. Llegaba a la parte final del tramo con
los neumáticos muy mal. En meta le ganábamos
a Oliver por sólo 8 décimas, por lo que,
estaba claro que el Rallye sería muy duro.

Para la bajada a Hoya
de Pineda, Rubén y yo cambiábamos de tren
los neumáticos, arriesgándonos en la bajada.
El tiempo era 2’3 mejor que Oliver, lo que nos hacía
poner líder del Rallye por 1’8.
En la asistencia se revisaba
el coche y montábamos neumáticos nuevos.
El tramo de San Juan se
me complicaba porque los frenos me daban la lata. Corría
mucho mas que en la primera pasada y sólo bajaba
1 décima. Aquí Oliver me ganaba por 2’4
segundos.
Llegábamos a Monte
Pavón y tenía que recuperar para que Oliver
no se me escapara. El tiempo a mitad de tramo era 2 segundos
mejor que la anterior pasada pero en la bajada de por
Fagajesto al llegar colado a una izquierda lenta tenía
que tirar del freno de mano y se traducía en un
trompo, que por suerte no tocaba el coche. Me enfadaba
muchísimo y sabia que perdía el rallye.
El tiempo era malo y Oliver me sacaba 6’4 segundos,
por lo que, el rallye se ponía muy difícil.
Para la bajada Hoya de
Pineda volvíamos a cambiar los neumáticos
ya que en Monte Pavón destrozábamos los
delanteros. Corría todo lo que podía y en
meta sólo le recuperaba 1’4 segundos. Lo
que nos hacia llegar al reagrupamiento 5’6 segundos
por detrás de Oliver.
En la asistencia decidía
montar neumáticos usados ya que, aunque la diferencia
parecía corta, estaba claro que era muy difícil
porque las diferencias en cada bucle eran muy justas.
Cuando sólo que quedaban 10 minutos para salir,
Jose Pérez me tocaba la moral y corriendo los mecánicos
montaban en el furgón de Neumáticos Jose
Luis dos nuevos. Era una asistencia de locos, todos corriendo
de un lado a otro.
En el tramo de San Juan
rebaje casi 2 segundos mi pasada anterior y Oliver sólo
nos sacaba 6 décimas.
En Monte Pavón
hablaba con Rubén para decidir si intentábamos
dar caza a Oliver o asegurábamos la segunda plaza,
que era un buen resultado para el provincial y que de
terminar el rallye nos podíamos permitir no acudir
al Rallye Lanzarote por tener cubiertos todos los resultados
de coeficiente seis. La decisión por parte todo
el equipo era clara, había que intentar ganar.
Salíamos en el tramo muy deprisa y en la quinta
curva daba un golpe con la llanta en una piedra, por un
momento pensé que pinchaba, pero no fue así
y seguíamos corriendo todo lo que podíamos.
En mitad de tramo mejoraba un segundo y en meta se traducía
en 2’1 segundos mejor que Oliver, por lo que, la
diferencia para el ultimo tramo era de 4’2 segundos
a su favor.
Para la bajada a Hoya
de Pineda cambiamos los neumáticos de un tren a
otro y tenia que coger la de repuesto porque una llanta
delantera estaba rota del llantazo en Monte Pavón.
Salíamos a por todas, arriesgando muchísimo.
En mitad de tramo Rubén me cantaba 2 segundos mejor,
lo que me hacia pensar que `podíamos lograrlo.
Al llegar a meta marcábamos un buen tiempo, 4’1
segundos mejor que en la anterior pasada. Solo quedaba
esperar la llegada de Oliver, lo que me hacia pensar que
podíamos lograrlo, al llegar a meta marcábamos
un buen tiempo, 4’1 segundos mejor la anterior pasada,
ya solo quedaba esperar la llegada de Oliver. Nada mas
pasar el control stop nos parábamos y Rubén
se bajaba a esperar el tiempo del SEAT. Yo, teléfono
en mano hablando con mi equipo. Llega Oliver y hace 4
segundos peor que nosotros. Habíamos perdido el
rallye por una décima. Era increíble, pero
teníamos que estar contentos porque no tiramos
la toalla en ningún momento y a punto estuvimos
de conseguir una victoria que se me resiste ya que este
es mi sexto 2ª puesto en el Rallye Gran Canaria.
En la ultima asistencia
todo el equipo estaba rascado pero satisfecho porque tomamos
una decisión arriesgada y que le dio al rallye
una gran emoción, hasta el punto de que es la primera
vez en la historia que alguien gana un rallye por una
décima.
Saludos y hasta
el próximo rallye.
Antonio Ponce