Acudía al Shakedown
para comprobar que el coche estaba a punto. En las dos
primeras pasadas el coche no se comportaba muy bien con
el piso húmedo. Esperaba a que se secara el asfalto
y volvía a dar dos pasadas encontrándome
muy a gusto con el coche. Me daba tiempo de ver rodar
a los super 1.600 y me impresionaba lo rápido que
rodaban. Me quedaba la duda de dónde podía
estar pero estaba muy animado y creía que podía
ganar.
Llegaba el primer tramo
y decidía correr todo lo que podía arriesgando
desde la primera curva. Me salía un buen tramo
y deseaba llegar a la pancarta para ver los tiempos, donde
saltaba la sorpresa, le habíamos sacado casi diez
segundos a todos los coches oficiales.

En el segundo tramo tenia
el primer problema del rallye. Todo iba perfecto, pero
al llegar al cruce de Las Emisoras intentaba tirar del
freno de mano para girar pero no trancaba el freno y me
quedaba pegado al muro. Intentaba meter la marcha atrás
y no había forma, era desesperante. El público
nos empujaba y al poner la primera con el embrague pisado
el coche se calaba perdiendo en dicho cruce 35 segundos.
Seguía hasta el final con un monumental enfado
y en meta perdía 25 segundos con la cabeza del
rallye.
En Tejeda salía
a por todas, había que recuperar. Tenia un tiempo
de referencia en una versión mas corta del Rallye
Teror del pasado año y Rubén me cantaba
25 segundos mejor. Al llegar a meta, marcaba el mejor
tiempo, casi seis segundos del primer super 1.600.
En el tramo de san Mateo
tenía que seguir recuperando. Confiaba que podía
pelear por ganar el rallye y arriesgaba muchísimo,
hasta encontrarme al copiloto de Hevia con el cartel de
emergencia. Nada más llegar a meta comunicaba que
mandaran la ambulancia porque se habían dado un
fuerte golpe. Hacíamos un buen tiempo, 5´5
segundos mejor que el líder.
Llegaba al primer parque
de trabajo y ya habíamos remontado hasta el segundo
puesto a sólo 1´1 de Ojeda, líder
del rallye. Los mecánicos revisaban el coche sin
problema.
Salía en el tramo
de Arucas con la intención de ponernos líderes.
Estaba muy cómodo con el coche y seguía
arriesgando porque sólo pensaba en ganar el rallye
y no en el Campeonato Regional. En meta le endosábamos
7´4 a Ojeda. Ya éramos primeros.
Volvíamos al tramo
de Artenara, me preocupaba muchísimo el cruce de
Las Emisoras, ya que, teníamos problemas con el
freno de mano y al no girar el coche temía que
pasara lo de la pasada anterior. Decidía seguir
atacando y por Pinos de Galdar sólo pensaba en
dicho cruce. Al llegar al cruce paraba el coche para intentar
girar de una sola vez pero era imposible, por suerte esta
vez si entraba la marcha atrás y sólo perdía
10 segundos. Seguía hasta el final. En el control
stop nos daban el mejor tiempo, casi 10 segundos mejor.
Para el tramo de Tejeda,
Rubén y yo cambiábamos los neumáticos
de un tren a otro. Hacíamos el tramo sin problemas
y sacábamos 4´4 a Ojeda que era el segundo
clasificado.
En Roque Nublo –
Cueva Grande volvía a correr todo lo que podía
para aumentar la diferencia. El tramo nos estaba saliendo
bien hasta el cruce de Cueva Grande. A partir de ese cruce
empezaba la niebla y tenia la mala suerte de alcanzar
a mi hermano que había tenido problemas. Me costaba
un poco adelantarle, ya que, la niebla nos impedía
ver bien. El llegar a meta sólo le sacábamos
3´1 a Ojeda.
Llegaba a la asistencia
como líder del rallye, 23 segundos por delante
de Ojeda. El tiempo comenzaba a amenazar de lluvia. La
decisión de la monta de neumáticos no era
fácil y cometía un error imperdonable. Salía
con neumáticos de seco con unos cortes para dar
salida al agua si llovía.
En el tramo de Arucas
comenzaba mi calvario, era un susto en cada curva. Los
neumáticos con la lluvia no cogían temperatura
y no había forma de que el Skoda traccionara. En
meta nos encontrábamos con un tiempo malísimo,
había perdido casi 15 segundos con la cabeza.
Para el tramo de Artenara
cambiaba Rubén los tarados de suspensión
para intentar no perder mucho tiempo. El tramo estaba
muy mal y patinaba muchísimo. Lo pasábamos
fatal, con muchos sustos. Perdíamos 40 segundos
con Jose Mari, que había acertado con los neumáticos
mixtos. Perdía la primera plaza del rallye.
Para Tejeda soltábamos
la barra estabilizadora delantera para perder menos tracción.
El comportamiento del coche mejoraba algo y perdíamos
16 con Ojeda, líder del rallye. El error de la
monta de neumáticos me estaba costando la prueba.
Llegaba el último
tramo de la primera etapa, San Mateo, donde seguía
estando mojado el tramo y había que pasarlo para
llegar a meta. Seguíamos dándonos muchos
sustos pero aguantábamos el ritmo. Al llegar a
la paella de Cueva Grande, hacia un trompo completo y
se calaba el motor, al arrancar tenía que maniobrar
para poder seguir el tramo. En meta el tiempo era fatal,
perdíamos 39 segundos con respecto a mi hermano,
que hacia el mejor tiempo.
Al llegar a la asistencia
estaba muy desmoralizado, de ir ganando el rallye pasaba
al cuarto puesto. Había logrado ir ganando en dos
ocasiones el rallye y por dos errores míos estaba
a 1´06´4 de Ojeda, 32 segundos de Viyes y
4´7 de Piñon. Después de dejar el
coche en el parque cerrado me acercaba al garaje de mi
hermano Jose para coger ruedas mixtas del B.M.W. M-3 por
si llovía el segundo día. Llegaba a mi casa
muy tarde.
Sólo dormía
cuatro horas, porque a las 5:30 de la madrugada desidia
subir a la Cruz de Tejeda para comprobar con que condiciones
de tiempo me iba a encontrar. Al llegar al Mirador de
Tejeda comprobaba que el tiempo seria de seco y les comunicaba
a mis mecánicos la monta que me tenía que
preparar. Llegaba a mi casa a las 8 de la mañana
para refrescarme y desayunar.
Decidía llegar
antes al parque Santa Catalina para reunirme con mi equipo
y planificar la segunda etapa, donde mi planteamiento
no era otro que intentar ganar. Les pedía a mis
mecánicos que me pusieran en el coche los palieres
de repuesto y la herramienta necesaria para hacer el cambio
si tenia problemas, pero ellos me comentaban que era lastrar
mucho el coche y para intentar ganar había que
ir con el menos peso posible. Tenían razón
pero mi decisión era llevarlos, ya que, quería
ganar y eso implicaba hacer unas fuertes arrancadas en
los tramos además de cortar por todas las cunetas
posibles con un riesgo de retirarme.

Llegaba al primer tramo
de esta segunda etapa, que no era otro que el circuito
Islas Canarias. Salía muy deprisa y en la parte
lenta cometía el error de intentar tirar del freno
de mano, que al no enganchar tenia que dar marcha atrás.
Estaba enfadadísimo y me estaba saliendo fatal
el tramo y, para terminar de meter la pata, en una curva
lenta que el coche no giraba para no dar marcha atrás
me llevaba por delante todas las pancartas publicitarias
rompiendo el parachoque y un palier, perdiendo 9´4
con la cabeza. Parábamos en la puerta del circuito
y comenzaba un fuerte trabajo para cambiar el palier con
Rubén. Se nos complicó y tardábamos
20 minutos, ya que, la piña de la caja se atascaba
y Rubén se partía el alma para repararlo.
Se acumuló mucho público y prensa, que en
todo momento actuaron correctamente para dejarnos trabajar
y solamente mi amigo Ányelo Padrón me avisaba
de la herramienta que se nos quedaba en el hueco del motor.
Fueron unos momentos de mucha tensión.
Llegábamos a Cueva
Grande justo en nuestro minuto. Estaba agotado y tenía
que salir en el tramo. Tras hablar con Rubén decidía
seguir intentando remontar y salía como si me jugara
el rallye en ese tramo. Arriesgaba y no cometía
errores. En meta marcaba el mejor tiempo, sacándole
11´1 a Vinyes, 16´4 a Ojeda y 22´2 a
Piñon, al que le quitaba la tercera plaza.
Para Artenara cambiamos
los neumáticos de tren, porque entre el enlace
y el tramo había castigado mucho los delanteros,
salía a por todas con algunos sustos, pero afinando
mucho en mi paso por el dichoso cruce de las Emisoras,
la bajada a Pinos de Galdar me estaba saliendo bien y
en meta de Ariñez le sacábamos 8,6 a Vinyes,
15,7 a Ojeda, había que seguir intentando ganar
el Rallye.
Llegaba el tramo de Teror
y volvíamos a correr muchísimo sobre todo
atacando en la bajada al Zumacal, me comía todas
las cunetas posibles y sin cometer errores, en el control
stop nos daban los tiempos, le sacábamos 8,6 a
Vinyes y 15,7 a Ojeda.
Al llegar a la asistencia
se revisaba el coche y montábamos neumáticos
nuevos, ya éramos terceros a 28,2 de Ojeda y 6,5
de Vinyes, había que intentar ganar pasara lo que
pasara.
Volvía al circuito
y desidia casi parar el coche en todas las curvas lentas,
no me podía permitir tener que dar marcha atrás
en ninguna de ellas, lograba pasarlas todas y marcaba
el segundo mejor tiempo restándole 1,0 a Vinyes
y 1,4 a Ojeda.
En San Mateo con algo
de niebla seguíamos atacando para intentar coger
a Vinyes y Ojeda, me salía bien el tramo, pero
en meta me llevaba un buen palo, solo le había
sacado 5,9 a Ojeda, aunque le quitábamos el segundo
puesto a Vinyes, estaba claro que Ojeda intentaría
que no le diéramos caza.
Para Artenara-Pinos de
Galdar cambiábamos las ruedas de tren para seguir
intentándolo, salía a por todas y me salía
bien el tramo con sus correspondientes sustos a ese ritmo,
al llegar a meta le recortábamos 8,4 a Ojeda que
seguía atacando para no perder el primer puesto.
Quedaba el ultimo tramo
de Teror y la diferencia con Ojeda estaba en 12,9, mucho
para cogerlo, le comentaba a Rubén que lo iba a
intentar y decía que no podíamos cometer
el error de salirnos o romper en el ultimo tramo y que
teníamos que pensar en el Regional, pero yo le
decía que quería ganar el rallye y que no
me importaba el regional, ya que, llevábamos dos
días jugándonos en tipo por ganar el rallye
y no podíamos tirar la toalla. Al pasar por una
casa que tenia una puerta de garaje abierta, le preguntábamos
al dueño si le podía dejar algunas cosas
y quitábamos del coche la rueda de repuesto, gato,
llave de ruedas, makita, pector, herramienta, bote de
aceite, bote de liquido de freno, los dos palieres de
repuesto y papeles del rallye, el hombre no salía
de su asombro. En la salida del tramo el publico nos animaba
y salía todo lo deprisa que podía, aunque
no tardaba en llegar el primer susto en la primera paella
al comerme todo el interior, en la zona de bajada al Zumacal
apuraba todas las cunetas posibles y en una curva de derechas
el coche se paraba, se había saltado el desconectador
interior, corriendo lo volvía a conectar y seguía
a matarme en la parte final del tramo, al llegar a meta
estaba todo el mundo esperando los tiempos. No lo habíamos
logrado le recortábamos 8,2, por lo que, nos habían
faltado 4,7 para ganar, teníamos que estar contentos
porque lo habíamos intentado después de
muchos problemas.
Al llegar al parque Santa
Catalina me encontraba con todo mi equipo y amigos muy
emocionados, la verdad es que me hacían saltar
las lagrimas de alegría, había sido un rallye
que nos merecíamos haber ganado pero la mala suerte
no nos lo permitió, aunque en todo momento lo intentamos.
Para terminar, agradecer
a toda la afición como se volcaron con nosotros
y por ese motivo me duele mas no haberles podido dar ese
triunfo.
Saludos y hasta
el próximo rallye.
Antonio Ponce